domingo, 2 de octubre de 2011

Auroras del Rosario

De nuevo la vida vuelve a su cauce de rutinas, sorprendida en ocasiones por  la magia de momentos que se hacen unicos e irrepetibles por lo extraordinario de los mismos. Tal es el caso que el corazon, sumido aun en la melancolia del adios, suele habitar un momento de alegria al contemplar de cerca y con el Sol bañando de nuevo la cara de la Madre de Dios. Las auroras de Octubre, dedicadas a Maria con el rezo del Santo Rosario, devuelven a la ciudad esa magia esperada que se vio truncada por la lluvia alla por la Primavera, y que despiertan del letargo para de nuevo comenzar a soñar. Son mañanas que devuelven a las calles los soles que dan vida el resto del año a Sevilla. En ocasiones extraordinarias, una imagen vale mas que mil palabras, y es el caso de la Aurora de este primer domingo de mes.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La sombra de la devoción

El sol bañaba la sierra con el despertar áureo de la mañana. Este sol de justicia que, en sus primeras horas, sorprendía a la Estrella más reluciente del firmamento por los campos de la sierra, reflejando su silueta en laderas y arboledas que, bañadas con su mirada, alegraban la presencia de la Más Pura entre todas. La sombra de la devoción de un pueblo que vive en penumbra desde que Su Luz se marchase hasta otra nueva primavera. Es la sombra que nos queda, la sombra de la devoción, de entrar en Su Casa y verla más vacía que nunca porque nos falta Su Mirada, porque sólo la tenemos en nuestro pensamiento y en nuestro corazón, que con eso nos bastará para anhelarla por siempre. La Sombra que nos dejó es hoy lo que nos reconforta en Su Ausencia.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Melancolía

Hoy al amanecer el cielo gris anuncia algo mas triste el nuevo día. Comienza un espacio de tiempo en que las sombras alargan sus brazos para arrebatarnos la poca luz que nos va a quedar. La tristeza se palpa hasta en el cielo septembrino, que con sus peores presagios nos anuncia el Adiós. Adiós para el que repicarán campanas desde el cielo, Adiós para el que el cielo se abrirá entre los montes y el Sol bañará el Rostro mas Hermoso del Universo. Pastora Divina de las Almas de un pueblo que caminará tras Ella hasta su Casa Cortijera. Un año más el sol nacerá en el camino de gloria que lleva a su Ermita, para acompañar a jinetes y flamencas, a romeros y peregrinos junto a la Madre de Dios.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Septiembre...

Gris y húmedo, cual final del verano. Septiembre llega con el propio sentido de melancolía que busca en sus tardes, cada vez más cortas, el reflejo de un verano que se marcha casi por los poros de la piel. Se apagan las luces que dieron vida al parque de infancia, una vez regado el albero con el arte y la fiesta de un pueblo que vivía sus días grandes. Ahora llega Septiembre, que marcará el fin y el inicio. El fin de una estancia, el inicio de la ausencia. La ausencia llegará con el tintineo acompasado del repicar de campanas, tañiendo en la penumbra de una sombra alargada. Llega Septiembre, el mes del adiós.

jueves, 11 de agosto de 2011

Los días grandes

Agosto tiene el sabor de los años de infancia recorriendo las calles de mi barrio, buscando un fresco de vecinas sentadas al compás de un abanico en las frescas calles del pueblo serrano, enclavado en el valle de las Sierras del Agua y el Viento. Agosto tiene el olor de los nardos que en las macetas de las ventanas, las vecinas de mi pueblo riegan el resto del año para ofrecérselos a Su Patrona en los días grandes de mi pueblo. Tiene el sonido de las sevillanas y del repique de campanas que anuncia que la Reina ha bajado de los Cielos a que besemos su Mano. Agosto tiene en mi vista las calles de mi pueblo llenas de veraneantes, de chiquillos buscando quién sabe qué amistades en los forasteros de su edad, amistades que sólo perduraban esos tres meses de verano, interminables para algunos, cortísimos para otros. Pero sobre todo Agosto es el mes de los Días Grandes de Guadalcanal, que no son otros que sus Fiestas Patronales. El 15 de Agosto darán comienzo, y finalizarán en Septiembre cuando llegue la hora del adiós. Hasta entonces, vecinos, visitantes, forasteros.. disfruten de Guadalcanal que llegan los días señalados de mi pueblo.

jueves, 4 de agosto de 2011

Per me Reges Regnant

Por mí, Reinan los Reyes. Por Tí, Patrona de Sevilla que estos días tiendes tu mano al calor insoportable de una Ciudad bañada en oro por un sol, más bién de injusticia, para los que aún no disfrutan del período vacacional. Llegan las vísperas del Día de la Virgen y Sevilla vuelve a su cita anual con la Patrona de la Archidiócesis. La imagen fernandina de la Madre de Dios recibirá el vasallaje de todos los sevillanos, que acudirán en largas colas a la Capilla Real, para honrar con el beso del amor a su Patrona. Sevilla vuelve sus ojos de nuevo a la Catedral, espejo en el que se reflejan las playas de la costa onubense y gaditana, desde las cuales, en masas, los sevillanos acudirán de nuevo a su cita con la Virgen. Todo embriagado por el aroma inconfundible de los nardos agosteños que exornarán cada culto que se consagra en su Honor. La Reina de Reyes, que se apareciese en sueños al Rey San Fernando para ser Patrona de Sevilla, nos espera.

miércoles, 27 de julio de 2011

NOCHES DE VERANO

Atrás quedó la lluvia triste que embalsama los corazones para dejarlos inmóviles y pausados. Llegaron los días que caen al anochecer tardío del calor. En estas noches, en las que sólo a esa hora podemos pasear las calles de la Ciudad, el frescor de las aguas que provienen de Cazorla y desembocan en el Coto es único remedio eficaz para soportar la temperatura que sube del asfalto encerado por las gotas de la devoción, este año más escasas que nunca. Al calor de la ciudad que sueña ya con el Día cuentan hacia atrás las tardes y noches que quedan. Se va extendiendo la estival imagen por los perfiles que surcan el horizonte del viejo arrabal, de fiestas estos días. Al tostado cobrizo que baña las fachadas le siguen noches de estrellas claras, que mueven brisas que reconfortan los corazones ahora movidos por el calor veraniego que hace tirarse a la calle a buscar el frescor que deja la Luna. Las noches de verano comienzan a alargarse, signo de que está más cerca el Día Esperado.